Escuela de Traductores

Que era la Escuela de traductores de Toledo historia en resumen, quien fundo la escuela de traductores de Toledo y su importancia en la edad media o la escuela de traductores Toledo y su influencia en el mundo medieval.

Muy cerca del Pozo Amargo, justo en la Plaza de Santa Isabel, nos encontramos con la Escuela de Traductores de Toledo. Hoy es un centro de investigación y difusión de la lengua árabe y hebrea adscrito a la Universidad de Castilla la Mancha; ayer, fue el mayor centro de traducción de la cristiandad, casi el único lugar donde el saber, la tolerancia y la convivencia de las Tres Culturas se hacía realidad.

La Escuela de Traductores de Toledo tiene como origen la particular propaganda política del Rey Alfonso VI. Cuando en el año 1085 reconquistó la ciudad de Toledo para la cristiandad, aseguró a los musulmanes que respetaría sus tradiciones, sus costumbres y hasta sus lugares sagrados. Una promesa que no cumplió, pero tenemos que reconocer que hizo su voluntad de forma suave y sutil. Es desde entonces que se ha mantenido esa ilusión de la Ciudad de las Tres Culturas, prototipo de la convivencia.

El caso es que Alfonso VI impuso el cristianismo como tradición más válida que las demás, tanto es así, que convirtió la mezquita central ni más ni menos que en la Catedral Santa María y, como en un intento de resarcirse de su pasado pagano, la Catedral no es una Catedral sin más, sino la primera, la más importante, la Catedral Primada de Toledo. Pero hubiera sido una locura no aprovecharse de todo ese bagaje cultural que Toledo llevaba a sus espaldas fruto de tantas tradiciones distintas.

Y esa fue la precisamente la política de Alfonso VI y más tarde la de sus predecesores hasta que convirtieron Toledo y su Escuela de Traductores en un floreciente centro cultural, el más importante de la cristiandad, donde se hacían traducciones al castellano de los tratados árabes y hebreos, que en aquellos tiempos eran los depositarios del saber. Por suerte, el fanatismo religioso aún no había llegado al punto de despreciar la cultura que no comulgara con sus preceptos.

Fue en el siglo XII cuando la Escuela de Traductores llegó a su máximo esplendor. Y fue, cómo no, Alfonso X el Sabio, quien más impulso dio a esta empresa cultural cuyo mérito se ha desdibujado con el paso del tiempo. La imagen que tenemos de la Escuela de Traductores en la Edad Media es la de un lugar silencioso donde unos cuantos eruditos practicaban sus dotes lingüísticas traduciendo textos de unas lenguas a otras.

Una visión totalmente errónea. La Escuela de Traductores de Toledo supuso ni más ni menos que el vehículo de transmisión de todos los conocimientos de Oriente a Occidente. Tanto la antigua tradición griega como las incipientes ciencias de la biología, la astrología, la física o las matemáticas permanecían atrapadas en Oriente sin que el ámbito cultural occidental tuviera acceso a ellas. Fue gracias a la Escuela de Traductores de Toledo que se pudo salvar esa línea y el conocimiento se “globalizó”, por usar un término actual, formando la cultura europea hoy consideramos como propia.

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