Interior Catedral de Toledo

El interior Catedral de Toledo esconde una pinacoteca repleta de cuadros en las paredes del interior de la Catedral de Toledo, vamos a hacer una visita por el interior de la Catedral Primada.

Resulta difícil señalar un lugar de entre los muchos rincones, sala y capillas que tiene la Catedral de Toledo. Y es que el recorrido por el interior de este monumento puede dejarte exhausto de belleza, pero sobre todo, de sorpresa. Una de las particularidades de la Catedral es su Sacristía, que no es una sacristía al uso, sino una auténtica pinacoteca con sus paredes repletas de cuadros de los mejores artistas.

Tal vez sea el momento de descubrir algún detalle que se haya pasado antes, o tal vez estés listo para continuar descubriendo los secretos y tesoros de la Catedral.

La Sacristía

Dentro de la Sacristía de la Catedral de Toledo encontramos pinturas de un gran valor artístico, incluso para afirmar que la Sacristía de la Catedral de Toledo.

La Sacristía en sí podría considerarse un homenaje al Greco, pues nada más entrar, ya desde esa salita llamada antesacristía tus ojos de dirigen inevitablemente al cuadro que preside la sala, “El Expolio” del pintor cretense. Aunque mientras te vas acercando, desde las paredes te saludan otros cuadros del greco, todo su serie de “El Apostolado”, además de pinturas de otros grandes y conocidos artistas y pintores.

Una vez que el influjo que ejerce el pintor del Greco se difumina, la Sacristía se convierte en un lugar donde sabes muy bien dónde mirar.

En el techo abovedado te encuentras con un impresionante fresco de Lucas Jordán, fechado en el siglo XVII que narra en imágenes la “Descensión de la Virgen” para imponer la casulla a San Ildefonso, un motivo recurrente tanto en la Catedral como en el resto de la cultura toledana; no en vano, San Ildefonso es el patrón de Toledo.

La mirada también desciende desde el techo, por las paredes, haciendo paradas en cada uno de los cuadros, como en la “Sagrada Familia” de Van Dyck, en “El Prendimiento”, de Goya, en “La Sagrada Cena”, de Juan de Borgoña, en “El Cardenal”, de Velásquez o en “Paulo III”, de Tiziano.

Aún no te has recuperado de la impresión de tanta obra de arte en un espacio tan reducido cuando adentrándote en el vestuario te encuentras con frescos de Claudio Coello y José Jiménez Donoso en el techo, y con pinturas de Tiziano, Bassano, Lucas Jordán o Velásquez en las paredes.

No menos impresionantes resultan las vestimentas que se exponen esta sala contigua a la Sacristía con sus ricos bordados y su sabor a historia, que es la historia de Toledo, pero también la de España. Prendas de la coronación de Carlos I en Aquisgrán o incluso algún estandarte ganado en alguna batalla a los árabes, sirven para retomar el aire y volver sobre tus pasos a encontrarte de nuevo en la Sacristía.

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