Puente de San Martín

El Puente de San Martín uno de los dos puentes que facilitan el acceso a la ciudad de Toledo salvando el Río Tajo: el Puente de Alcántara y el Puente de San Martín. El Puente de San Martín une el Casco Histórico por la parte de la Judería y de San Juan de los Reyes con esas afueras de la ciudad que están repletas de cigarrales y que te llevan en una larga caminata hasta el Mirador del Valle.

El Puente de San Martín es una particular construcción típicamente defensiva como bien se puede ver en las fotos del puente san martín Toledo, de la que ya se tiene constancia en el año 1165. Cinco arcos van de orilla a orilla del Tajo y tendrás que fijar tu atención en el arco central, de 27 metros de altura y con una curiosa figura de piedra que representa a una mujer clave en la historia legendaria de este Puente. Las diferentes reconstrucciones que ha sufrido el Puente de San Martín se reflejan en lo distintas que resultan sus dos torres; una del siglo XIII, la más exterior, y otra del siglo XVI, que queda unida a la muralla.

El Puente de San Martín puede llevarte a diferentes sitios, según tu propósito. Puede ser tu medio de acceso a la Judería o puede ser el lugar por donde finalices tu visita a Toledo. Pero en todo caso, el Puente San Martín te lleva irremediablemente a una de las leyendas más populares de Toledo, la de “La mujer del Alarife”.

Leyenda Puente de San Martín Toledo

Esta leyenda sobre el puente de San Martín Toledo nos cuenta una de las muchas reconstrucciones que sufrió el Puente de San Martín. Cuentan que el puente quedó destruido después del enfrentamiento por el trono entre Pedro I y Enrique de Trastámara, allá por el siglo XIV, y fue el Arzobispo Don Pedro Tenorio el que encargó la nueva construcción del puente al Alarife Alvar Gómez.

Las obras de construcción del Puente San Martín llegaban a su fin, solo quedaban unos días para su inauguración cuando una noche, estaba Alvar Gómez revisando los planos en su casa y se dio cuenta de que había cometido un error fatal. Cuando su esposa Águeda le preguntó, el Alarife le contó que su error saldría a la luz en cuanto colocasen la última piedra del puente, y le costaría la vida a un montón de obreros además, de destruir por completo el puente.

En esta situación, el panorama era desolador, ya que además de las vidas que se iba a llevar por delante, el prestigio del Alarife quedaría en entredicho y probablemente fuera a dar con sus huesos en la cárcel. Entonces, su mujer, Águeda, decidió actuar por su cuenta y una noche de tormenta, en la que el viento, los relámpagos y los truenos eran los protagonistas de Toledo se encaminó hacia el Puente de San Martín.

Una vez allí, prendió fuego a todo el andamiaje de madera y todo el puente empezó a derruirse. Cuando los toledanos se quisieron dar cuenta del desastre, Águeda ya estaba junto a su marido de vuelta en casa y todo el mundo pensó que el accidente se debió a algún rayo de la tormenta. De esta manera, Álvar Gómez pudo rehacer los planos del Puente San Martín y su honor quedó intacto.

La imagen de una mujer que ves en el arco central del Puente San Martín, no es otra que Águeda, la mujer del Alarife.

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