Puerta de Alfonso VI

La Puerta de Alfonso VI, también llamada Antigua Puerta de Bisagra, permanece en un plano discreto, muy cerca de la Puerta de Bisagra, continuando la muralla. Sin embargo, la Puerta de Alfonso VI Toledo se trata de una de las Puertas más interesantes de Toledo, por lo que bien merece una parada en nuestra ruta.

La Puerta forma parta de la propia muralla y del complejo defensivo de la ciudad de Toledo. Su construcción se remonta al Siglo IX, y durante mucho tiempo fue la puerta principal de Toledo. Se aprecian claramente dos estilos constructivos. En primer lugar, el estilo califal con un arco de herradura que la hace muy similar a las puertas cordobesas.

Más tarde, la Puerta de Alfonso VI sufriría una reforma mudéjar en el siglo XIII. La utilización de materiales de otras épocas para su construcción, se observa en el arco de acceso, que contiene un relieve visigodo perfectamente visible, algo muy característico de la ciudad de Toledo, donde podemos encontrar este tipo de construcciones islámicas que aprovecharon los restos visigodos.

Puerta Vieja de Bisagra

Que la puerta vieja de bisagra lleve el nombre de Alfonso VI, se debe a la creencia generalizada de que fue por aquí por donde entró el Rey en el año 1085 para reconquistar la ciudad. Aunque parece ser que la realidad de la reconquista de Toledo pasa por el Puente de Alcántara y no por esta puerta vieja de bisagra. En cualquier caso, son muchas las leyendas que relacionan a Alfonso VI con este lugar y por eso nos quedamos con esta teoría.

Una de esas leyendas es la de “la mano horadada”. Cuentan que Alfonso VI, que tenía problemas con su hermano por el trono, pidió refugio en el Toledo musulmán en tiempos del rey moro Al-Mamum. Éste acogió al rey sin corona castellano y le trató durante mucho tiempo como un invitado ilustre alojándole con todos los honores y comodidades en su residencia del Palacio Galiana.

Una tarde de sobremesa, Al-Mamum estaba debatiendo con sus consejeros cuál eran los puntos débiles de Toledo en el caso de un ataque cristiano. Llegaron a la conclusión de que la ciudad no esta completamente inexpugnable, como creían, sino que por si sufría un asedio y los atacantes entraban por la Puerta que hoy se llama de Alfonso VI, podría caer en manos cristianas.

Estando en esta conversación, se dieron cuenta de que tal vez Alfonso VI les estaba escuchando, aunque aparentemente estaba dormido, así que decidieron comprobarlo. Bien alto, Al-Mamun pidió que le trajeran plomo para fundirlo y allí lo fundieron al lado de un Alfonso VI tumbado en la hierba, que seguía dormido o haciéndose el dormido.

Como no reaccionaba, el musulmán decidió continuar con la prueba y avisar en voz alta que iba a verter el plomo fundido sobre la mano de Alfonso VI. Y así lo hizo. Únicamente cuando el plomo traspasó la mano del rey castellano, fue cuando se despertó y profirió un alarido de dolor. Desde entonces le llamaron el hombre de la mano horadada.

Nadie sabe si la historia Puerta Antigua de Bisagra y Alfonso VI estaba realmente dormido o se dejó herir en la mano en beneficio de sus intereses, pero el caso es que pocos años más tarde, reconquistó la ciudad de Toledo sabiendo perfectamente cuál era el punto más vulnerable de su sistema defensivo.

Si compartes esta entrada ayudas a mejorar la calidad de esta publicación, muchas gracias por compartir.